Despues del Certificado LEED o EDGE. La sostenibilidad real empieza en Operaciones y Mantenimiento

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Jan 20, 2026Por Hctor Miranda

Lima ya se instaló en el mapa como una ciudad de edificios sostenibles. Las certificaciones se multiplicaron, los logos aparecen en recepciones corporativas y el concepto “edificio verde” dejó de ser raro para convertirse en parte del lenguaje de mercado. Esa es una buena noticia.

Pero hay una verdad silenciosa que quienes operan edificios conocen bien: el certificado no es el final. Es el inicio.

Porque el riesgo real no es “no tener certificación”. El riesgo real es tenerla… y que el desempeño se caiga en la práctica. Que el consumo energético suba mes a mes sin que nadie lo note hasta que llega el cierre anual. Que el confort se degrade y el edificio empiece a sentirse más caro de operar, más difícil de mantener y menos confiable para el usuario. Que la data no sostenga una auditoría, un comité de inversión o una revisión seria de riesgos.

En pocas palabras: que el edificio sea verde en la foto, pero no en el día a día.

Y ahí es donde está ocurriendo el cambio más importante del mercado: la sostenibilidad está migrando de la certificación al desempeño.

El nuevo estándar ya no es “tener”, es “mantener”

Durante años, muchos proyectos se enfocaron en obtener un estándar. Eso era lógico. Había que abrir camino. Certificar era demostrar capacidad. Era instalar cultura. Era entrar al radar de inversionistas y corporaciones globales.

Hoy la conversación se está moviendo a una pregunta más exigente:

¿Qué pasa después del certificado?

Y la respuesta es incómoda, pero liberadora: lo que define el verdadero valor no es el diseño, sino la operación. No es la auditoría, sino el control continuo. No es el discurso, sino la evidencia.

Operaciones y Mantenimiento (O+M) dejó de ser “la parte técnica” y se convirtió en el centro del valor sostenible. Porque es allí donde se decide:

cuánto cuesta realmente operar el activo,
cuánta energía y agua consume en condiciones reales,
cuánto carbono emite,
cuán resiliente es frente a cambios regulatorios y exigencias corporativas,
y qué tan creíble es su sostenibilidad cuando alguien la audita de verdad.

Using a portable computer, blue collar worker checks air conditioning system.

La sostenibilidad real se parece más a un sistema que a un proyecto

Un edificio puede ser eficiente por diseño y aun así operar mal. Eso no es contradicción; es la realidad de cualquier activo vivo.

La sostenibilidad real no es un evento. Es un sistema de gestión.

Se sostiene con hábitos, con roles claros, con tableros simples, con metas realistas, con mantenimiento basado en desempeño y con una disciplina que no depende de la memoria de una persona, sino de un modelo.

Por eso, cuando un portafolio crece, la sostenibilidad no se vuelve más difícil por el tamaño. Se vuelve más difícil por la falta de estandarización. Por la ausencia de un lenguaje único entre edificios. Por no tener comparabilidad. Por no poder responder, con evidencia, preguntas básicas como:

¿cuál de mis edificios está peor y por qué?
¿dónde puedo ahorrar más sin afectar confort?
¿qué acciones reducen emisiones con el menor costo marginal?
¿qué mejoras sostienen resultados a 12, 24 y 60 meses?

De logos a números: lo que el mercado está empezando a exigir

La conversación internacional ya se movió hacia métricas verificables. No porque esté de moda, sino porque la sostenibilidad se volvió un asunto financiero: costos, riesgos, reputación, auditorías, y competitividad.

En el mundo real, lo que importa no es decir “somos sostenibles”, sino poder demostrarlo con indicadores consistentes.

Energía, agua, residuos, bienestar del usuario y carbono. Esas son las líneas que, bien gestionadas, convierten un edificio “certificado” en un edificio “confiable”.

El problema es que muchos activos tienen datos dispersos, lecturas inconsistentes y decisiones que se toman por intuición o reacción. Cuando eso ocurre, el desempeño se vuelve frágil y la sostenibilidad se vuelve un relato, no una capacidad.

predictive maintenance

La oportunidad para Lima: pasar de “ciudad certificada” a “ciudad de desempeño”

Si Lima ya ganó visibilidad por stock de edificios sostenibles, el siguiente salto es más ambicioso y más valioso: convertirse en una ciudad donde los edificios no solo se certifican, sino que se operan con desempeño sostenido.

Eso es lo que vuelve un activo verdaderamente competitivo: menor costo operativo, mayor resiliencia, mejor experiencia para usuarios, y una ruta clara hacia la descarbonización que se sostiene con datos.

La certificación abre la puerta. Operaciones y Mantenimiento define si te quedas adentro.

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Beneficios a largo plazo

Las empresas que integran la sostenibilidad en sus operaciones y mantenimiento no solo ven beneficios inmediatos, como la reducción de costos, sino que también aseguran su resiliencia futura. Al adoptar estas prácticas, las organizaciones están mejor preparadas para enfrentar desafíos ambientales y regulatorios en el futuro.

En resumen, la sostenibilidad comienza en el núcleo de las operaciones diarias. Al centrar esfuerzos en Operaciones y Mantenimiento, las empresas pueden hacer una contribución significativa a la protección del medio ambiente, mientras fortalecen su propia posición en el mercado.